Llega una edad en toda persona que comienza a preguntarse cuándo es que dejará de estar solo porque todos tarde o temprano sentimos la necesidad de compartir nuestra vida con otra persona.
Llega una edad en toda persona que comienza a preguntarse cuándo es que dejará de estar solo porque todos tarde o temprano sentimos la necesidad de compartir nuestra vida con otra persona.
Enamorarse es siempre algo mágico. Parece eterno, como si el amor durara siempre. Creemos ingenuamente que de alguna manera estamos exentos de los problemas que aquejaron a nuestros padres, libres de la posibilidad de que el amor se desvanezca, seguros de que estamos destinados a vivir felizmente para siempre.
En la pareja las buenas intenciones no son suficientes